Luces de Bohemia

Valle-Inclán ya designaba en esta obra maestra cómo era España, cómo se comportaba ante determinadas situaciones y qué era lo importante para los españoles. Con su ávida pluma crítica destrozaba tópicos y diretes sobre infinidad de cosas. Un ejemplo de ello la “Escena Decimacuarta” donde dos sepultureros hablaban:

Un patio en el cementerio del Este. La tarde fría. El viento adusto. La luz de la tarde sobre los muros de lápidas tiene una aridez agresiva. DOS SEPULTUREROS apisonan la tierra de una fosa. Un momento suspenden la tarea: Sacan lumbre del yesquero y las colillas de tras la oreja. Fuman sentados al pie del horno.

UN SEPULTURERO

Ese sujeto era un hombre de pluma.

OTRO SEPULTURERO

¡Pobre entierro ha tenido!

UN SEPULTURERO

Los papeles lo ponen por hombre de mérito.

OTRO SEPULTURERO

En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo.

UN SEPULTURERO

¡No hay que poner las cosas tan negras!

OTRO SEPULTURERO

¡Ahí tienes al Pollo del Arete!

UN SEPULTURERO

¿Y ése qué ha sacado?

OTRO SEPULTURERO

Pasarlo como un rey siendo un malasangre. Míralo, disfrutando a la viuda de un concejal.

UN SEPULTURERO

Di un ladrón del Ayuntamiento.

[…]

¿Qué decimos? ¿Analogías con la actualidad? ¿Hacemos semejanzas con lo que escribe Valle-Inclán en Luces de Bohemia con lo que pasa actualmente? Sorpresa…

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